27 diciembre 2009

Temas variados de fin de año (en ese sí creo)


De los alemanes.-
Hace poco me enteré de una historia. El amigo de un amigo de un amigo (bueno: un amigo de mi mamá) resulta que es de origen alemán, pero no habla ni jota de tan germano idioma. Resulta que sus papás cometieron el pequeño error de ser judíos alemanes en plena segunda guerra mundial. Así pues, al papá de nuestro amigo lo encerraron en un campo de concentración en Francia (ahí estuvo lo afortunado del asunto, supongo yo). Entonces la mamá de nuestro amigo buscó ayuda entre sus parientes, que, para gran suerte de nuestro amigo futuro (pues aún no nacía), resultó ser Albert Einstein. No entiendo muy bien como estuvo la cosa, pero creo que el único requisito que les pedían para salir de ahí era que algún país estuviera dispuestos a recibirlos. Y Einstein mandó una carta a Lázaro Cárdenas. Y helos aquí, llegaron y tuvieron otros dos hijos (uno de ellos, el amigo de mi mamá). Hubo una prohibición, sin embargo: jamás se hablaría alemán en la casa de ellos (pues de alguna manera, Alemania, que eran sus amigos y vecinos, les dieron la espalda en el momento de la mayor angustia). Y ellos, tan judíos como alemanes, renunciaron a su ser alemanes. Y el amigo de mi mamá, que no es judío practicante, ni se casó con una judía, ni educó judíamente a sus hijos, siempre ha resentido el haber perdido aquél patrimonio lingüístico y cultural. Pero a cambio sus papás les pusieron a él y a su hermana nombres en castellano, y aquí nacieron. Hay nombres que llevan la huella de largos itinerarios de exilio.

Del alemán.-
Y que un día le digo a Paco muy emocionada "¡qué bonito! ¿sabes cómo se dice "percepción" en alemán? ¡Wahrnehmung! que quiere decir algo así como "tomar verdaderamente". "Pos igual que en latín ¿no? -me contestó Paco, un poco sorprendido de mi insensibilidad etimológica- ¿cómo?-dije- "¡mensa!: per-ceptus... capio, ceptus... coger... tomar"...
Más tarde me encontré con la rara palabra "Teilnehmer"... ah... ¿qué es teil? pensé... "parte"... "el que toma parte"... sí, sí..., pensé... como en latín: participio... y en inglés pues part-take... sí...
Entonces caí en la cuenta de que hasta para los hablantes del español el castellano es una lengua rara y desconocida. Basta aprender latín para descubrir que hablamos nomás medio idioma...

De la dislexia.-
En los días nefandos (para más referencias, vea el post de abajo), me la he pasado estudiando alemán en la página de la Deutsche Welle, leyendo a Avicena (y entrando en pánico por lo lento que voy... ¡caramba! el alemán se me hace más fácil que el latín... no, no es para tanto...), comiendo pastes (que hubo que explicarle a mi mamá su británico y proletario origen hidalguense), pastel del Globo... muuucho pastel del Globo... y una cosa que hizo el Danilo que se llama... ¿mafafa? ¿basaka? ¿bafafa?... ¿cómo era?... ¿mufaka? no, la wikipedia dice que eso es una palabrota en inglés... o una ciudad en Zambia ¿Mufasa? ¡ah no! ese es el Papá del rey León... ¿cómo era?... bueno, por andar jugando ya se me olvidó cómo se llama en realidad... (¿ahora comprenden por qué eso de los idiomas me resulta tan tortuoso? la dislexia es un serio problema con un idioma que pone las "h" como si fuera lengua romance... sin serlo). El caso es que la Mufaka o komo se llama está hecha de carne de carnero, berenjenas, un queso muy misterioso que olía a patas... y cuyos ingredientes sólo pudieron encontrarse en la Comer Pipiris nais (nice, pues), o sea en tal City Market. Amo las Berenjenas... eso es lo único cierto de todo. Sólo por las berenjenas no me habría molestado nacer en otro lado.

De las berenjenas
Acabo de caer en cuenta de que Coraje, el perro cobarde (mi caricatura más favorita sobre el mundo entero) tiene como personaje invitado fundamental a las berenjenas asesinas... ¡porque Coraje es color berenjena!... ok... dejaré esto por la paz un rato y me pondré a trabajar...

De la navidad.-
En la navidad no puedo creer por una miriada de razones, de las cuales la primera es que no nací cristiana. Luego, que eso del espíritu navideño tipo película gringa pues... dentro de las películas gringas queda bien, junto con la nieve (de la cual somos nostálgicos... ¡¡¡y ahora ni siquiera nieva suficientemente en el Ajusco para que cada chilango pase diez horas en la carretera para ir por el copo de nieve que le toca, de los 21 millones de copos que caen!!!... maldito calentamiento global)... pero fuera de la tele y del Walmart... y después de la infancia (y del divorcio de los papás, y de las disoluciones familiares), pues la navidad es sólo una buena época para deprimirse, o pensar en tener hijos para volver a tener navidad... ok... lo único bueno de ésta navidad fue la Mufasa, o Mafafa mosquito de berenjenas que hizo el Danilo... y el iPod... ok: algo del espíritu navideño televisivo me invadió. Pero en el año nuevo sí creo:
Creo vervientemente (a ver: quería decir Fervientemente... y a drede no borré el error: prueba irrefutable de que la Deutsche Welle me está dañando el coco) en las doce uvas, en el corcho de sidra que sale disparado, en sacar a pasear las maletas, y hasta en el calzón rojo. Lo creo.
Dudo un poco, ya, de los borregos detrás de las puertas (mas el mío ya está colgado) y del aumento en los colores tujísticos (de tijé) de los calzones... pero en las uvas creo. Y cada vez que suena la doceava campanada, creo fervientemente que opera en el universo un cambio metafísico. Aunque, pensándolo bien, no tenga mucho sentido, porque en Sidney ya hace mucho que pasó, aunque el tiempo y el espacio sea relativo y no tenga sentido hablar de un instante de tiempo simultáneo... aunque festejemos el solsticio con un desfase de nueve días... creo en ese día.

La esponjita berenjenística

25 diciembre 2009

Dias Nefandos

¿Porqué Dios disfruta tanto el contemplar nuestras reacciones ante los espejismos?
Los pone como frente a nosotros y deja que se hinchen de esperanza los corazones. Pero el engaño, la alucinación jamás es total: deja siempre una pequeña pista para que alguien descubra las rebabas de la realidad.
Me explico:
La desazón del astrónomo caldeo que descubrió que no hay manera de dividir perfectamente 365 entre 60 sólo es comparable al descubrimiento de Kepler de que las órbitas de los planetas no representan la armonía de los cinco sólidos platónicos (pero por lo menos Kepler creyó encontrar una nueva lógica, donde las verdades ya no representan ningún goce estético -¿qué tiene de hermoso el número absurdo de la constante de Plank?-)
Así, como el caldeo, la desazón del astrónomo tolteca debió ser tal, que declaró estos cinco días nefandos...

De todos modos, que este invierno de amentiritas mexicano les sea leve, que el planeta no se caliente demasiado y que yo alcance a conocer la nieve, y que nos veamos por acá el próximo solsticio.
Saludos a todos, especialmente a la elegante chica de la Alhambra

la esponjis navideña que, entre más progesa en el alemán, más se convence que nomás le alcanzará para poder leerlo...

PD: sí... ya llevo una semana sin fumar... es horrible

17 diciembre 2009

Arranque


Diciembre está a punto de terminarse.
Al fin arrancaron los motores.
Una extraña sensación de "último jalón" invade mis piernas
(perezosas que caminan poco desde que les salieron cuatro neumáticos).
Las llantas (las de carne y las de caucho) me llevan de norte a sur a altas horas de la noche.
Una extraña libertad se me sube desde la punta de las uñas hasta la punta de los cabellos.
Algo, un algo... no sé.

El Danilo salió de ultrarápidas vacaciones porque necesita retomar energías.
Y yo he aprovechado la pasividad de mi gata a la hora de reclamar, para pasar las madrugadas metida de uno a otro sangrons de 24 horas, con internet y café infinito y quemado, aviceniando y alemaniando.

(digo: si la única estúpida cosa que he hecho los últimos doce años ha sido estudiar idiomas raros -lo cual, contra el aterrado consejo de mi Tía Blanca y un poquitín, el de mi mamá- me ha abierto más puertas que cualquier otra actividad más normal-, un idioma moderno me la pela... me la pelará el alemán. Sé griego...
Bueno, bueno... seamos más honestos y más humildes. Sé LEER griego. Y más o menos: frente a Alejandro de Afrodisia (no se diga el "#&% Plotino) me salen lagrimitas de sangre de los lacrimales. Además, el procedimiento fue gramatical, lo que quiere decir que me enseñaron a decodificar una lengua. Y yo voy, con todas mis ganzuas a enfrentarme a esa lengua y, tarde o temprano, después de muchas horas de vuelo de decodificación, apenas comienzo a leer.
Bueno. La estrategia es lenta y dolorosa... y mala, diría yo, si no fuera porque sirve para decodificar, no digamos todas las lenguas del mundo, pero sí las indoeuropeas... y no todas, quizás sólo las Centum. Así traté de aprender Ruso, y las cosas no parecían tan imposibles. Además, a diferencia del Ruso, la fonética del Alemán es amabilísima... incluso mucho más que la del Inglés... así que emprendí la tarea autodidáctica del Alemán.
Porque, además, TODO MUNDO menos la bruta de yo, sabe algo de alemán... las cosas no pueden seguir así.)

Ahora arrancamos motores. Quedan diez días de este año. Tengo medio año para terminar una tesis que, de entrada sé, necesitará más tiempo. Pero no lo tengo: no tengo ese tiempo. Así que no quedará más que gastar con precaución el dinero, el tiempo y el ánimo.

Deseénme suerte.

Schwamm

(A todo esto, Valerio, según va pasando el tiempo, te voy valorando más y más...)

15 diciembre 2009

Propósitos de año nuevo


(hoy descubrí que las batitas con que los personajes de Mafalda van a la escuela... ¡si existen!... es que, hasta hace unas horas, para mí Argentina era Mafalda... la pucha, digo)

Acaba de caerme el veinte que hace muchos años no tenía propósitos de año nuevo. Verdaderos propósitos. Me explico. Siempre, desde que tengo memoria, alguna tía preguntaba en pleno brindis que cuáles eran nuestros propósitos de año nuevo. Y yo, por decir algo, ennumeraba todas las cosas que iba a hacer el año siguiente. Pero no eran "propósitos": les relataba mi agenda. Eran cosas que sabía que pasarían, hubiera para ello concurso o no de mi voluntad: terminaría el año escolar, comería más frutas y verduras, aprendería a tocar un instrumento musical, por fin aprendería inglés... pero era mi agenda: todas eran cosas que ocurrirían necesariamente.


Pero ahora tengo 30 años, y las cosas han cambiado un poco. Para empezar, hace años que no paso un año nuevo en compañía de ninguna tía (unas se murieron, las otras no me hablan, otras... ¿tengo más tías?...). Además, ahora sí tengo un verdadero vicio del que en verdad me quiero librar: el cigarro. De veras, a diferencia de antes, ahora sí ya no quiero fumar (será que ya me asusté, que dicen por ahí que siempre huelo a cigarro... que mis pulmones deben estar más manchados que mis dientes... aarhhh!!).
En pocas palabras: ahora tengo propósitos de año nuevo porque mis energías ya no son suficientes como para que mis deseos se realicen como obra mágica de mi voluntad. He envejecido y necesito hacer un doble esfuerzo para que las cosas salgan. El fuego de la voluntad está ligeramente humedecido, y requiere del propósito para llevarse a cabo.
Y estas afirmaciones dignas de librito de autoayuda tiene su razón de ser: ami edad he hecho la mitad de lo que, para estas alturas, me hubiera gustado hacer; por ejemplo, viajar a Europa, tener el número de amantes que he tenido, pero multiplicado por cuatro (no... mejor por ocho); hablar cuatro o cinco idiomas fluídamente, haber escrito ya por lo menos dos o tres libros... pero muchas de esas cosas las dejé tan para mañana (la tan de moda procrastinación, diría la pordiosera burguesa), porque creí, quizás, que tenía tiempo.
No me queda muy claro qué me la pasé haciendo mientras esperaba a mañana, pero no me aburrí, eso sí. Me tomé mi tiempo... no sé si tuve sueños extraordinariamente coloridos (como hace tres días: soñé con mi asesor de tesis: soñé que iba a la presentación de su libro... pero era un libro infantil que tenía dibujos medio psicodélicos, que se movían dentro de las páginas del libro, y que estaban escritos en un idioma bastante extraño: eran unas letras de hilo dorado que se movían de lugar cuando las trataba de leer, así que cuando creía que ya iba a entender una palabra, las letras cambiaban de forma... al despertar, mi mamá, riéndose, dijo: obvio, el libro estaba escrito en alemán).
O quizás simplemente mi memoria no es tan buena y no me puedo acordar qué cosas muy productivas hice durante estos diez años... quizás el error fue empezar a hacer muchas cosas (tocar la guitarra, aprender hebreo, inscribirme a letras clásicas, inscribirme a alemán, a árabe, a inglés...) y no terminar ninguna... ups!... esa es una buena manera de perder el tiempo...
Como sea... el caso es que tengo un montón de pendientes, porque a mis 30 años y fumadora, no creo tener más tiempo qué perder.
Hay que empezar, creo yo, por cerrar cabos: la tesis de maestría, el TOEFL, el alemán, el hebreo, clásicas... alguna beca a Europa, lo que significa que la tesis de maestría, el TOEFL y el alemán deben quedar bien terminados (y creo que clásicas también).

Por ello, será la vejez, será que mis defectos volitivos están comenzando a pasar factura, estos son mis legítimos y verdaderos propósitos de año nuevo:

1.- Titularme de la maestría
2.- Sacar el TOEFL con 600 puntos (o su equivalente en el iBT)
3.- Leer alemán, aunque sea juntoconpegado el diccionario
4.- Dejar de fumar (eso empezó hoy... ojalá dure de aquí a en la noche)
5.- Ejercicio
6.- No dejar que este blog muera


PD: estoy oyendo la misteriosa estación de radio alemana "Radio Paloma"... y por lo menos ya entiendo los horarios en que pasarán todos los programas...

PD2: mis progresos. Diálogo entre Schwamm und Taube
S.- Hallo
T.- Hallo
S.- Wie heisst du?
T.- Ich heisse Taube, und du?
S.- Ich heisse Schwamm.
T.- Woher kommst du?
S.- Ich komme aus Iztacalco
T.- Und wo liegt das?
S.- Iztacalco liegt im Osten von Mexiko Stadt. Und du? Woher kommst du?
T.- Ich auch komme aus Iztacalco. Wie alt bist du?
S.- Ich fünf oder sechs Jahre alt. Ich bin eingebildet.
T.- ¿Was?
S.- eeehhh.... ok... Und Wie alt bist du?
T.- Ich dreizig Jahre alt. Was machst du?
S.- Ich... ich...Wie heisst man in Deutsch "no sé"?
T.- idem... eeee....

se cansaron... pero van bien... pero dejémoslas aquí antes de que empiecen a contestarse "la tuya".

11 diciembre 2009

Juanito y los Estoicos


1.- Renunció Juanito. No puedo dejar de acordarme del capítulo de los Simpsons, cuando Lisa es elegida reina infantil de belleza de los cigarros Laramie. Entonces aprovecha su puesto para hacer activismo contra el hábito de fumar (o sea: se vuelve contra los intereses de Laramie). Laramie quiere destruirla y lo único que encuentran es un error en el llenado de la forma de inscripción. Donde decía "deje en blanco", Homero escribió "bueno". Lisa quería evitar que los niños fumaran. Juanito quiso aprovechar una enorme cantidad de poder que de pronto llegó a sus manos. El procedimiento que se usó contra Lisa fue legal, con todo y que se usó por causas inmorales. Lo que yo me pregunto es si el procedimiento que se usó contra Juanito fue, en realidad, legal. Pero en el fondo, es lo mismo: Quien toma de pronto cierto puesto, se vuelve contra los intereses de quien lo colocó ahí. Y aquellos no tienen otra que torcer la ley para quitarlos.
No importan las negras intenciones de Juanito, ni si sí se llama Juanito, ni si traicionó la causa (ni si había una causa). Lo que importa, es que se establecieron ciertos procedimientos legales hace algunos años para evitar que voluntades particulares (ya sea enceguecidas por sus pasiones, ya sea malvadas, ya sea puristas) pudieran, a voluntad, torcer la decisión de los demás. Pero ocurrió que el Peje y los pejistas, quienes han sustentado la legitimidad de su movimiento bajo la consigna de que, ilegalmente, ilegítimamente, se les arrebató el triunfo, porque se vulneró esa legislación que protege a la democracia (a la voluntad popular); ahora, sin pudor alguno, por tratar de violentar la estructura legal, les apareció un juanito, quién, en el lugar correcto, trató de aprovechar la ocasión (como Lisa: usa el puesto que le da la cigarrera para hacer activismo anti-tabaco) Y peor tantito: lo más angustioso del asunto es que, los mismos que protestaron por que se vulneró el proceso electoral ahora se hacen de la vista gorda cuando, del modo más digno de la Cosa Nostra, como en una sesión donde están Tony el Gordo, Gorgory, el Alcalde Diamante y el gerente de cigarros Laramie, se decide en lo oscurito vulnerar la institución porque el acta de nacimiento está mal. Y yo me pregunto si, de haber habido fraude, no fueron acaso los mismos personajes quienes operaron el "fraude" del Peje, en una sesión similar... o el fraude de Cárdenas... ¿no fue lo mismo? (Qué más da: esta ciudad que vota por el PRD porque estaba harta del PRI y sus guerras sucias, se está entregando, blandita, a un gobierno netamente fascista... o fascistoide, porque a nadie le queda claro si, de perdida, Ebrard tiene algún tipo de principio moral).

2.- Gunk y los estoicos Estoy preparando mi trabajo final para el seminario de Cosmología Estoica. Estoy comenzándome a preocupar. Mis devaneos filosóficos con la edad media comenzaron cuando me aboqué en cuerpo y alma al trabajito de Siger de Bravante. Ahora que ya me mudé al siglo XIII no hago otra cosa mas que pensar en el Gunk y la mezcla y los estoicos. ¡Dios!¡qué voluble!. Bueno. La cosa está tan grave, que hoy el Danilo y yo hicimos todo un escándalo y una escenita en la Cineteca que llamó la atención a todo mundo.
La cosa era sencilla: Aristóteles, como todo mundo sabe (ajá, sí, claro) sostenía que la materia es contínua. Pero, bueno, es continua y, como todo lo continuo, es infinitamente divisible. Pero... ¿acaso el infinito no es una cosa fea y que apesta un poco? ¿medio naquita?... entonces, el aristocrático Aristóteles, para evitar concepto tan feo, dijo: "sí, ejem, sí... es infinito, pero en Potencia". Y todos, muy mensitos, creímos entender qué quería decir Aristóteles con "potencia". Y uno se lo cree... hasta que llega a
De sensu et sensato y explica Aris que pos no existe nada invisible... nada. No es que no veamos un microbio porque sea chiquito... será, en todo caso, proque no tiene límites... me explico: si no podemos ver una diezmilésima parte de un grano de mijo, no es porque sea chiquititititita, sino porque está en potencia en el grano de mijo. Si la sacáramos de ahí, la actualizaríamos y la podríamos ver (es decir: según Arstóteles, bastaría que el microbio tenga límites definidos para ser visible... bueno: piénsenlo: si es imaginable, ¿por qué no sería visible?)
Pero fíjense en las consecuencias de esta extraña teoría de la visión:
o sea... en potencia significa que... digamos... subsiste en el grano de mijo... porque si la materia fuera un continuo divisible infinitamente, no en potencia, sino el acto... entonces Zenón tendría razón (el eleata, no el estoico) y nunca terminaríamos de pasar con la mirada todo el infinito grano de mijo. O sea... ya me duele la cabeza, pero trataré de resumirles el origen de la disputa entre el Danilo y yo. Pues para los estoicos, a diferencia de Aristóteles, la materia es divisible, EN ACTO, infinitamente, pues es un contínuo. Eso quiere decir que el grano de mijo ya posee, en la realidad, todas las infinitas partes en las que lo podemos dividir. Ustedes dirán ¿pues no es eso lo que dice Aristóteles? digo: él nomás dice que todas esas partes, en cuanto partes, no en cuanto pedazos de materia existente, están en potencia (ese era el punto del Danilo)... pues no, señores, no: si Aris hubiera dicho eso, ya habríase anticipado a la noción estoica de continuo. No. Para ellos la cosa es más parecida a como nos la imaginamos nosotros. El rarito es Aristóteles: los pedacitos están en potencia: subsisten, no existen. Para los estoicos están en acto: como para nosotros.
Obviamente, y de eso se dió cuenta el miopesín de Plotino, si supusiéramos que la materia es atómica (¡¡cómo nosotros, íntico, tal cual nosotros lo imaginamos: moléculas, átomos, supercuerdas y esas cosas!!): no habría problema: cada átomo existe en acto siempre. La cosa era explicar un mundo continuo (no atómico, sino plenista) pero con las propiedades de existir siempre en acto... ¡ahí tienen su Gunk! Y...
Y no sólo el espacio, sino el tiempo también se comporta así... por eso nos cae mejor la teoría del tiempo estoica que la aristotélica... me explico: no puede decirse que el presente sea un punto inextenso (
more aristotélico), sino algo, digamos... con carnita temporal. Pero el presente es infinitamente inextenso. Es decir (ya lo dijo el guapo, papucho de papuchos del san Augustinus... libro XI de Confesiones, cap. 14-28... una linda tesis se escribió sobre eso): si usted dice que el presente mide un segundo, ese segundo tendrá pasado, presente y futuro... entonces si usted agarra una diezmilésima parte de ese segundo... aún así, puesto que es un pedacito de tiempo con "carnita", seguirá teniendo pasado, presente y futuro... y así... ad infinitum. Y fue cuando Agustín se dió cuenta de que necesitaba otro modo de explicar la naturaleza del tiempo, que no fuera el magro y escuálido puntito aristotélico (el νῦν), pero algo que le permitiera dar con la "carnita" del presente... y yo pensé: si eso pasa con el tiempo, con el espacio debe pasar algo similar. Ahí lo tienen... ahí lo tienen: el "instante" estoico padece de un montononón de paradojas relativas al infinito... como el "punto-con-carnita" espacial. Porque a los estoicos no les gustaba eso de que todo se explicara geométricamente. Porque ¡sí! ¡qué fácil! ¿no? digo que una línea es una suscesión infinita de puntos... ¿neto? ¿me creen?... pues fíjense que nomás no: una suscesión infinita de puntos ¿de dónde agarraría su extensión si, por definición, el punto es inextenso? igual pasa con la relación entre la línea y el plano: no tiene sentido decir que se ponene juntas un montón de líneas, una junto a otra: eso viola el principio fundamental de la línea: no tener anchura. Nel pastel: a los estoicos esas explicaciones geométricas les sonaban carentes de "carnita". Teóricamente funciona todo muy bien, sirve para explicar, para hacer modelos, pero no nos dice nada de la naturaleza ni del tiempo ni del tridimensional espacio.
Lo único malo es que de los estoicos nos queda pura pedacería.
Cuando leí la crítica de Alejandro de Afrodisia a los estoicos, algo quedó claro (a un compañero de clase, por cierto: niño listo): el afrodisio le estaba imponiendo unas cateogorías raras a Crisipo: las de aris. Y por eso sonaba absurdo. Plotino pareció entenderlos un poquitín mejor. Pero como hemos perdido tanto, no hay modo de saber qué hay detrás que hubiera podido destrabar la paradoja del infinito.

Ahora: seguro, si había tal cosa... encontrarla nos hubiera ahorrado, quién sabe, dos mil años de historia de las matemáticas (Cantor... ¡esas cosas! digo...)
¡zaz! (pero, no se preocupen: en febrero comienza un curso todititititito para mí... y ¡ah! lo aprovecharé... todititititito... un curso sobre la intencionalidad en el siglo XIII... y para allá voy... aunque me está costando un ovario y la mitad del otro... aunque muero de terror... ya no habrá noches ni días... porque al leer de sensu et sensato descubrí el transfondo aristotélico de muchas cosas avicenianas... en fin... en fin)

09 diciembre 2009

se llama karma


(1) No me bastó ponerme el pie sola (ja... podría tratar de defender a mi inteligencia y declarar que redacté el trabajo en dos días... pero es falso: lo hice en seis horas. Eso me hace moralmente reprobable... y demuestra que mi de por sí escasa y débil atención no soporta el desvelo. Me quedó del nabo y públicamente hube de desdecirme de todo... en fin... es cuando uno se pregunta si ambos somos hablantes de la misma lengua, porque el muy bien ya no me queda claro si es un adjetivo reprobativo)... encima de todo, pasé toda la tarde tomando café con cardamomo con Ely y Jannet... y por no irme a dormir, como mandaba mi triste y desesperado cuerpo, olvidé la tarjeta en el cajero... se llama karma (o déficit de atención agravado por desvelamiento inmoral).

(2) Mi cerebro se ha secado. Me costó demasiado escribir este ridículo post. Mi futuro literario, creo, está en peligro: hoy, por más que lo he intentado, no se me ocurre nada.

(3) El alemán tiene la ventaja de que, fonéticamente, es menos chicloso que el inglés. Eso es bueno. Además, acabo de descubrir que el mundo se divide entre los germanoparlantes que me caen bien y los que me caen en la punta del hígado... y cuando pienso „pero si ese tal por cuál aprendió alemán... ¿por qué no yo?..." y luego me respondo: „porque a ese tal por cual, por única habilidad, Dios le dio la capacidad de aprender alemán, y a tí no."

(4) Yo tengo la culpa de todo: se me hace fácil mandarla a ella, hacer que ella marque el teléfono porque yo no me atrevo, que ella le pregunte porque a mi me da penita... y se hace la regega pero luego luego va y le llama por teléfono y va y le pregunta... ¿por qué se me ocurrió que era buena idea? (admítelo Esponja: de todos modos llevabas las de perder... eres una especie de Cyrano... ¿no?)

(5) A causa del pensamiento (4), el karma se acumuló, y encima de ponerme el pie sola en plena ponencita y de olvidar la tarjeta en el cajero, en la noche el Danilo me habló para contarme, simpáticamente, cómo se encontraba feliz, de noche, departiendo con su alumna... y en medio arranque de celos, pensé: yo tengo que padecer a las alumnas peligrosas pero yo no soy, qua alumna, nada peligrosa...se llama karma... se llama karma...

06 diciembre 2009

Ich heiße Schwamm


(¿Los alemanes harán alguna relación misteriosa entre las palomas y los sordos?)
En fin... sigamos.

Esponjita conoce a Paloma. Comienzan un monoloquio (pues todavía la que aquí escribe conserva cierta cordura) para practicar el poquito alemán que han aprendido. Se hacen las preguntas de rigor que todo estudiante baboso, en el CELE, se preguntaría.

S.- Wie heissen Sie?
T.- Ich heisse Taube. Und Sie?
S.- Mein name ist Schwamm. Wohen kommen Sie?
T.- Ich komme aus Mexiko. Und Sie?
S.- Ich komme aus Internet (Ich glaube es)
T.- Wie geht es Ihnen?
S.- Ganz gut. Danke. Und Sie? Wie geht es Ihnen?
T.- Auch gut, aber sehr müde.
S.- Nartürlich
T.- Warum heissen Sie Schwamm?
S.- ...

El alemán de Esponjita no alcanza ni a responder la pregunta, ni a averiguar si Paloma la redactó bien... ¡zaz!

S.- Ich glaube Sie kenn warum. Ich möchte eine Tasse Kaffe mit milch trinken
T.- Tut mir Leid, aber Ich nich haben eine Tasse Kaffe

Cuando esponjita escribe aber no puede evitar pensar en el abal hebreo... aní iafé ialdá, abal aní lo medaberet ibrit... so sad...lo peor viene con el cuatro y el trabajo: arbait y arba... en fin. Ely tiene razón: lo más dificilísimo de todo es producir el alemán... no me rendiré... es una jodida lengua indoerupea y me hará los mandados... sigamos.

W.- Wovon man nicht sprechen kann, darüber muss man schweigen

(Nadie, hasta ahora, entiende cómo se metió Wittgenstein en la plática. Pero eso sólo puede ser signo inequívoco de que Esponjita debe volver a Caston y dejar descansar un poco al alemán... al idioma, no me estoy refiriendo a ningún godo... porque el godo, con impaciencia, espera el primer capítulo. Y el latino mi ponencia. Y yo... y yo sólo espero poder entender eso de los contenidos mentales.)

Schwamm

04 diciembre 2009

LA GRAMATRIX


(La idea del título ha sido vilmente pirateada tuit de Luis Frost... demasiado genial)
No viene al caso contar por qué tengo una ultraurgentísimaurgencia de aprender un idioma lleno de palabrotas: o sea, alemán. Hablarlo lo necesitaré y es sueño guajiro, pero urge poder leerlo. Y ciertamente mi amiga Z. me explicó que más difícil que el griego no es (lo que, después de enfrentar al Afrodisio y a Plotino, me liberó de un gran peso), y Ely me aclaró que, lo más difícil, es la componedera de palabras: funciona como en griego (me aclaró).

Así que, abusando de los poderes de la ilegalidad de copigs que hay en internet, además de bajar música y libros, bajé un curso de alemán para anglófonos. Y como ya mero soy anglófona (que pasa terribles vergüenzas, eso nadie lo puede negar), pues que me aviento a bajar el curso y que me pongo a estudiarlo (en vez de perder el tiempo bloggeando, cuando me harte de aristotelavicealbertisearlifodoriar, puedo descansar paracticando con el cursito.
El curso es una maravilla maravillosísima: es intiuitivo. No mete cosas de gramática antes de tiempo. Y, curiosamente, a pesar de que es bilingüe, evita a toda costa la "traduccionitis" que tanto daño hace al aprender una nueva lengua.

Obviamente sé que un curso así, solito, no tendrá efectos positivos en mi lectura hasta que pasen algunos años, pero, del otro lado, tengo una buenísima gramática (tambien legislocopightviolante), y la enferma habilidad que sólo Clásicas puede dar, para saberla usar. Años de enfrentar el latín y el griego a diccionarazo limpio, a aprender a dividir las palabras en sus partes para reconstruir significados (y la última experiencia con el dulce y agradable francés), me han enseñado que, siendo el alemán indoeuropeo, no debo temerle: se comporta como tal, y como tal hay que tratarle.

Saber gramática es, un poco, como conocer el código de programación de toda lengua. Por un lado, uno conoce las funciones que hacen workiar (aquí spanglish para evitar la rebuznancia) a un idioma; y por otro uno conoce los instrumentos que encarnan esas funciones. La gran enseñanza de la gramática es que función e instrumento no son idénticos, y que la diferencia entre una lengua y otra estriba en el modo en que, las eternas y mismas funciones de siempre, se encarnan en el cuerpo (los órganos=instrumentos) de esta o aquella lengua concreta.

¿Qué son las funciones? ¿Acaso expresan el contenido del verdadero, único y neto lenguaje mental? ¿la lógica y la semántica formal las expresan? Sepa la bola. El gramático es nomás un jodido ingeniero que no se hace preguntas metafísicosmológicotrascendentales sobre su materia de trabajo: sólo la pone a funcionar. Y eso es lindo. Así Tolkien inventó su idioma élfico, y yo tengo un rudimentario entrenamiento que pondremos a prueba para enfrentar a la lengua metafísica por excelencia. Todo lo demás, lo mental, las intentiones, la naturaleza íntima del lenguaje... es el objetivo por el cual me estoy echando al lomo estas obras de la ingeniería lingüística.

Sin embargo, no ha de extrañarle a nadie que, después de "ver" por "fuera" la estructura del lenguaje, sin a la vez poder escapar de ninguna manera, ni poder salirse de éste, uno tenga la sensación de ser Neo que, por fin, ha "visto a la Mátrix". En realidad es lo único que siempre hemos visto: no vemos sino la Matrix (digo: imagínense que son Neo). Es lo mismo, nunca hemos salido de la estructura del lenguaje: estamos atrapados por él. Nuestro pensamiento, sea como sea, está constituído por él y de él no puede liberarse, sea o no idéntico a él.

Y sin embargo, después de un rato de estudiar gramática, de pronto, pareciera como si emergiera algo nuevo que no estaba ahí cuando, aquella estructura que nos permite acercarnos al mundo, revela su propia estructura. No en un nivel tal que nos haga pensar a lo Tractatus... no. No tanto. Sólo a un nivel tal que nos permita "sentir" cómo estamos ordenando cada jodida oración: Sujeto, verbo, complementos. "Sentimos" qué partes de nuestras palabras son goznes y cuales lo unido. (Es como cuando aprendemos a hacer Bizco para poder ver los diseños tridimensionales de los libros aquellos que estuvieron de moda hace algunos años).

No sé. Es un nivel todavía, digamos, no filosófico. Todavía ni siquiera tiene nada que ver con sintaxis en el sentido lógico, ni con regals sintácticas, ni con axiomática. Es más simplón. Pero la sensación de rareza persiste. Por ello, nadie puede negar aquellas sabias palabras de Luis Frost: "después de estudiar gramática un rato, uno, al hablar, siente que está viendo la Mátrix" (no nos ha de extrañar, entonces, que esa sensación haya parido deshilvanamientos metafísicos)

Neo...sponjita
(Y qué píldora prefiere... la roja o la azul aunque en realidad no importa)

01 diciembre 2009

Testigos de Jehová

וַיֹּאמֶר אֱלֹהִים, יְהִי אוֹר; וַיְהִי-אוֹר

(en el fondo, los Testigos de Jehová me caen bien porque niegan la trinidad como buenos Arrianos. Yo siempre les fui a los arrianos: me parecían mejores filósofos)

El domingo pasado vinieron dos testigas de Jehová. Yo dormía plácidamente. Además, esperaba con ansia un paquete. Cuando las vi, mi desilución fue mayúscula.
Les abrí no sé por qué. En parte porque ya era muy tarde para seguir dormida y yo tengo mucha tarea, en parte porque era un buen pretexto para perder el tiempo, en parte porque me gusta discutir de asuntos teológicos con los Testigos de Jehová, en parte porque era una costumbre mañanera de mi abuelita.
Y cuándo vieron mi cara me dijeron: sí, sí... así nos hacen esa cara siempre. Pero yo dije: bueno, a ver, díganme qué onda. Y no recuerdo ya por qué, acabé desesperando a la mujer, porque ella nunca se había dado cuenta de que en el génesis hay dos relatos de la creación. Me percaté de que ha leído la Biblia menos que yo (y yo la he leído poco).
Estaba muy enfurruñada, y me gritó ¡Dios no se contradice!
Y yo le dije: ¿ha leído el libro del Santo Job? (dije santo, lo remarqué)
Sí, claro, dijo. Y yo le dije: ¿recuerda aquello de que "Dios no necesita que lo blanqueen con sus mentiras? ¿usted cree que el creador de los cielos y de la tierra, el fundamento de la verdad, necesita que una mujer venga y me grite que Dios no se contradice?
Y se me quedó viendo. Cambió de tema.
A mí me hubiera gustado decirle ¿no es usted soldado de Dios? ¡Pues venga bien armada! ¡Estudie su biblia, hágase preguntas, piense con cuidado las respuestas!... y luego va y agarra su librito amarillo... no venga a tratarme de vender lo que dice el librito amarillo.
Pero no le dije nada... porque trató de decirme que en estos tiempos la marca del fin se aproxima: ¿acaso no he visto los terremotos, la violencia, los tsurimis... perdón, tsunamis? y yo le dije: ¿sabe usted qué fue el Krakatoa? ¿la peste negra? ¿la Revolución Mexicana que se llevó consigo al diez por ciento de la población? ¿de veras cree que en estos tiempos las cosas están peor? ¿Que ahora hay epidemias? Créame: menos. Por lo menos tenemos antibióticos.
¡Y deje de leer esa biblia traducida del inglés al español! ¿acaso no persiguieron a Reina por andar traduciéndola directamente del griego y del hebreo? ¿qué diferencia tiene usted con un católico al que sólo le permiten leer las traducciones que vienen del latín?
¡PORQUÉ, DÍGAME, SI YO FUERA UNA BUENA BAUTISTA CRISTIANA QUE CREE EN LA TRINIDAD (nótese que es oración condicional) DEBERÍA SER CONVENCIDA DE QUE ES MEJOR SER TESTIGO DE JEHOVÁ?
Y ella me miró llena de ira, y me dijo que ella no me lo iba a decir, que leyera el librito amarillo.
Y volvimos a los dos relatos de Génesis y a la contradicción... y cuando le demostré que, efectivamente, son relatos diferentes, me gritó:
¡Pues use la lógica! ¡USE LA LÓGICA!
Y yo le dije: cuándo usted habla con un cristiano, sea católico o protestante, y le exiga que le demuestre que en alguna parte de la Biblia se habla de la trinidad, acabará diciéndole justo eso: ¡USE LA LÓGICA! ¿QUÉ NO VE CÓMO EN TODOS LADOS SALE LA TRINIDAD? Y...¿qué le responderá usted, si usted misma ha caído en la misma falacia?
Y se fue... perdió su batalla. Pero por venir mal armada...
Y es que debí advertirle que en la Benito Juárez se encuentra la mayor densidad poblacional de gente que sabe griego y latín...

(y dijo Dios: hágase la luz... y la luz se hizo. Y es aquí cuando los Testigos de Jehová no me querían creer que traducir de una lengua a otra, y de esa a una tercera es como jugar teléfono descompuesto... porque, a ver: ¿cómo ponerme a explicarles que va iomer en hebreo normal está en futuro, y que nomás en el génesis pareciera tener significado de pretérito perfecto (que debería ser amrá)? ¿cómo explicarles que el toju be boju es una especie de hápax de toda la lengua hebrea? ¿cómo se la ingeniaron los alejandrinos para traducir aquello como ἀορατός καὶ ακοσμοnoséqué sigue, pero que significa: invisible y descompuesta?)... Por eso desistí y comencé con los dos relatos de la creación. La capacidad interpretativa de la testiga de Jehová comenzó a dar pequeños frutos, pero se asustó: dijo: ¿acaso no los evangelios cuentan la misma historia de cuatro maneras diferentes? y yo le dije ¿y quiénes fueron los dos testigos de la creación que la vieron de maneras diferentes para narrárnosla así?... ¿y qué no fue Moises el que redactó el pentateuco-torá?

Testigos de Jehová

וַיֹּאמֶר אֱלֹהִים, יְהִי אוֹר; וַיְהִי-אוֹר

(y dijo Dios: hágase la luz... y la luz se hizo. Y es aquí cuando los Testigos de Jehová no me querían creer que traducir de una lengua a otra, y de esa a una tercera es como jugar teléfono descompuesto... porque, a ver: ¿cómo ponerme a explicarles que va iomer en hebreo normal está en futuro, y que nomás en el génesis pareciera tener significado de pretérito perfecto (que debería ser amrá)? ¿cómo explicarles que el toju be boju es una especie de hápax de toda la lengua hebrea? ¿cómo se la ingeniaron los alejandrinos para traducir aquello como ἀορατός καὶ ακοσμοnoséqué sigue, pero que significa: invisible y descompuesta?)... Por eso desistí y comencé con los dos relatos de la creación. La capacidad interpretativa de la testiga de Jehová comenzó a dar pequeños frutos, pero se asustó: dijo: ¿acaso no los evangelios cuentan la misma historia de cuatro maneras diferentes? y yo le dije ¿y quiénes fueron los dos testigos de la creación que la vieron de maneras diferentes para narrárnosla así?

Aurora y la Magia

1.- La primera vez que me puse unos audífonos, tuve la certísima sensación de que los músicos estaban tocando justo en medio de mi craneo.

2.- Todos los primeros de enero, a las 12:01 am, mi hermana y yo llamábamos al 030 (el número de la hora) para corroborar si Telmex ya había cambiado de año o no.

3.- Una vez, cuando mi hermano tenía tres o cuatro años, mi hermana y yo le tapamos los ojos, lo subimos a un carrito del supermercado miniatura que teníamos, y lo metimos al baño del pasillo, el cual, si apagabas la luz, quedaba absolutamente a oscuras. Entonces le contamos que estábamos en otra dimensión, y le narrábamos cosas extrañísimas. Años después mi hermano confesó que, casi hasta la secundaria, creyó en la veracidad de ese viaje.

4.- Mi tío Jaime tiene una enorme cicatríz con forma de herradura en el abdomen. Cuando éramos niñas, nos contaba que un tiburón lo había morido. Mi hermana y yo batallábamos para imaginar cómo la mitad de su cuerpo había entrado en el tiburón (y nunca se nos ocurrió averiguar si tenía la misma cicatriz en la espalda, lo que hubiera sido de esperarse).

5.- Mi tía Blanca tenía un vestido que tenía un enorme vuelo. Y nos contaba que, en las tardes, se iba al Naucalli (un parque con enormes llanuras... bueno: enormes cuando éramos niñas) y cuando el aire soplaba, volaba. Le llamaba su vestido de volar. Mi hermana y yo esperábamos con ansia crecer para poder probarnos el vestido.

6.- Cuando éramos niñas, nos daba miedo ver hacia el cielo con Luna llena, porque yo convencí a mi hermana de que un día la Luna se podía precipitar sobre nosotras.

7.- Nuestro lugar favorito en el mundo era la Capilla de los secretos del Desierto de los Leones... no importaba cuánto nos explicara mi mamá sobre la reflexión del sonido, mi hermana y yo creíamos fervientemente en que detrás de las paredes de la capilla había unos tubos que transportaban los susurros.

8.- Una vez, sólo una vez, logré convencer a mi hermana de que no había sido yo la que había cambiado los dientecitos que guardaba bajo la almohada por monedas.

9.- Una vez le pregunté a mi abuelita qué era la fe. No recuedo qué me contestó aquella vez, sólo me acuerdo de lo que entendí, y cómo me concentraba con fuerza para que ocurrieran cosas. La más decepcionante de todas fue aquella vez que cerré los ojos con fuerza y pensé: en cuanto los abra, serán azules... lo hice una veinticinco veces, hasta que perdí la fe.

10.- Hace muchos años, en el museo de Culturas Populares en Coyoacán se montó una exposición que tenía que ver con el circo. Sólo me acuerdo que entrábamos por un ropero, y que detrás del ropero había todo un mundo maravilloso... yo creí, hasta casi la secundaria, que, efectivamente, todo cabía en ese ropero.