23 agosto 2012

Ariadna




Pensaba en Hansel y Gretel. Iban dejando piedritas la primera vez. La segunda vez fueron pedacitos de pan, y entonces los pájaros se los comieron. No había nadie que previera por ellos y les diera un hilo, como el que la ilusa de Ariadna le dio al traidor de Teseo. Pero Dionisio la vengó. Y luego Jasón. Al menos le cumplió a Medea y tuvieron sus hijitos. Es que a las brujas nos va del nabo si nos enamoramos. De Medea no se enamoró ningún dios, pero su abuelo era ni más ni menos que el Sol. O al menos así me acuerdo de la historia. 

Pero en el inter en que nuestras mágicas influencias vienen a rescatarnos, la pasamos francamente mal. La cosa es que, en el momento de la mayor oscuridad no sabemos si somos Hansel y Gretel o una verdadera bruja griega. 

***

Hoy pasó algo raro en el trabajo. Es un trabajo que, digamos, no es chocante. Pero luego de un mes de hacerlo uno comprende que se va a pudrir ahí. Para empezar no tengo dones mágicos para hacer copies ingeniosos. Luego hay restricciones por aquí y por allá: que humor negro no. Que si hablamos de seguros omitamos el hecho de que los compramos porque tenemos mucho miedo. O porque el sistema de salud mexicano ha fallado y hay muchos capitales dispuestos a sacarnos hasta el último céntimo. O que hay que seguir vendiéndole papitas a los niños, aunque sepa yo lo tremendamente dañino que es eso. Bueno. Va. Hay cosas buenas sobre ese trabajo: es como ponerse los braquets, va domando al sueño y otras cosas. 

Pero hoy pasó algo raro. Una cellista es la que decide qué textos son aceptables y cuáles no. Y el 99% de las veces todo funciona muy bien: es buena para ese trabajo. Pero a veces comete dos o tres dislates como decir que "muy espectacular" es redundante como lo es "más óptimo". ¡Ok! si algo aprendí en Clásicas es no pelearme por cosas que "no valen la pena": digamos que su "intuición semántica" la disfraza de un conocimiento técnico que no tiene, y sólo ha cometido ese error. Pero hoy teníamos que hacer un copy para presentar la cuenta de Twitter para la aseguradora. Y a todo lo que proponíamos R. y yo nos ponía objeciones. En una de esas no me aguanté y le pregunté que por qué tal objeción. Se enfureció (se fue a comer, no expresó su furia, pues). 

Lo primero que pensé fue: ay mensa de mi. La traté como a un filósofo. Sé que, salvo entre filósofos, ponernos peros no se hace. Pero era falso. Dudé mucho antes de objetarle: sospechaba que pasaría lo que pasó. En el fondo no es que crea que sólo los filósofos admiten objeciones, o que son capaces de no tomárselas como ataque personal. No. Quienes se sienten muy ofendidos son gentes inseguras. Y la inseguridad aumenta tremendamente cuando la gente trabaja en aquello para lo que no estudió. 

Y no lo digo porque sea cellista. El 90% de mis compañeros son comunicólogos. Sin embargo casi todos estudiaron para producir radio o televisión, o para periodismo, y todos nos dedicamos a manejar cuentas de FB y TW. Intuyo que los creativos y administradores reales son quienes estudiaron para publicistas. En pocas palabras, de quienes la hacemos de Community Managers nadie está haciendo aquello que quería hacer. Y muchos incluso ya trabajaron en lo suyo: haciendo cine, radio o periodismo. En el fondo tengo la sensación de que todos nos sentimos de paso. No en la empresa sino en la actividad que realizamos. Lo que habrá de verse, es quienes aún poseen el hilo de Ariadna y quiénes dejaron moronas en el camino. 

***

Vuelvo la mirada hacia atrás. Me siento muy cansada y, encima, tengo que vencer la angustia que me provoca la tesis. Me pregunto si mi voluntad es de harina con huevo o del mágico elemento con que Ariadna tejió el hilo. 

Siento el cansancio apretarme como enredadera. Respiro hondo, entonces. Don't panic dice la guía del viajero intergaláctico. Don't panic, digo. Un pasito detrás del otro. Un pasito detrás del otro. Aférrate al hilo, digo. No eres Teseo, eres Ariadna, su tejedora. Confía en él. Confía...

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