12 julio 2009

Bitácora de Vuelo...

Creo que al fin entendí el problema.
Avicena hace unas cosas muy raras.
Lo único que me puede es no haber leído antes el Liber de Causis, porque si lo hubiera hecho quizás hubiera podido entender si la trampota de Avicena es tan tramposa como me lo pareció, o si mi radar neoplatónico está chafeando.
Tomás, selon moi, quiere nomás arreglarle las fallas al sistema de Avicena, pero aunque complica el camino para conseguir restaurar el sistema Avicena.exe, pues se queda al final exactamente con la misma gata... pero revolcada.
Es gracioso: Tomás cada vez me da más la impresión de ser el gran desfaçedor de entuertos sistemáticos del siglo XIII. Lleva a un pequeño avicenita en el corazón, igual que todos nosotros los egóticos (¿será que ya estoy muy influenciada por De Libera?) que creemos a raja tabla en la conciencia como en un sujeto de inherencia. En fin...

Me sorprendo mucho: ya puedo leer fluidamente el francés (gracias, eso sí, al gadget de diccionario que tiene la mac). Hasta ahora el diccionario Larousse me ha alcanzado suficientemente para desentrañar el sentido de algunas formas raras, como tout + en y gerundio (¿o era al revés? bueno, el caso es que puedo leerlo).
Cada vez los franceses me cae mejor que los gringos y los ingleses. Son mucho mejores historiadores, menos ingenuos: más filósofos y, pardójicamente, menos analíticos. Y no es que ser analítico sea ser poco filósofo: lo que pasa es que Barnes me parece un filólogo raro que usa notación lógica y lo único que hace es descuartizar a Aristóteles. Me caen gordos porque quieren ser una especie de Peripatéticos-Scholar que pretenden dar con la intentio auctoris de Aristóteles como si de veras pudieran acceder a esa misteriosa verdad. Les falta un poco de sensibilidad hermenéutica.
Me siento contenta de que a veces el sentido de las traducciones francesas las agarro gracias al latín (jejeje: al revés de como debería ser). Leer el francés es bonito y deleitoso, aunque uno siempre tiene la sensación de estar dando demasiadas vueltas rococó para decir las cosas: no sólo porque el francés funciona así, sino porque siempre le ponen, a todo lo que dicen, muchas orlas... aunque De Libera padece eso mucho menos que el desesperante Verbeke... cada que hace una pregunta retórica, me imagino un documental de Jaques Cousteau.
Mi mamá me regaló un montón de discos de Putumayo con canciones en francés. ¡¡¿Para qué quieren tantas letras si ni pronuncian la mitad?!!... y amo, sobre todas, la canción de Carpe Diem porque se parece a lo que estoy leyendo: la mitad en francés y la mitad en latín.

Yo sabía que este trabajo me iba a ayudar a decidir con quién irme y de qué hacer el proyecto. Y pues los resultados siguen siendo los mismos: el siglo XIII es muy sexi, los scholars franceses me caen super bien y su visión de la historia de la filosofía quizás entra más en resonancia con la formación que recibí en licenciatura.

A ver, lo que llevo del proyecto puede resumirse así:
1.- En An. Post. II, 19 Aristóteles diseña lo que debe ser el proceso de conocimiento desde la percepción sensible hasta el misterioso noûs, pero en De Anima se encuentra con el problema fisiológico representado por las tres clases de sentidos (propio, común y accidental) y la fantasía. Por otro lado, en De Anima queda establecido el problema del Intelecto: ¿cómo explicar el papel activo de una facultad que se concibe como pasible?. Resumiendo: el esquema del proceso gnoseológico, desde el punto de vista fisiológico, está casi casi diseñado con puras facultades pasibles y por eso es incapaz de dar cuenta de la actividad que representa construir las intenciones.
1.1.- Ahí entra la invención de los sentidos interiores y de la intencionalidad ¿no?
2.- Cuando al siglo XIII llega la nueva lógica, el de anima y las soluciones peripatéticas y neoplatónicas, hay un intento por resolver los viejos problemas con ese nuevo aparato. Y eso culmina con Tomás, justo antes de que la Edad Media regrese a su eterna vocación: la lógica y las soluciones semánticas.

A ver si con eso, al Magno Alejandro T. se le ocurre qué hacer con eso y cómo hacerlo.

(Y yo estoy muy feliz porque, gracias al gadget traductor de la Mac, hasta pude entender una cita de March Bloch en alemán: es lindo el Alemán porque tiene artículos como der, die, das y dem).

Bueno: voy a ponerme a extraer citas: la noche es larga, el café barato, y mi mamá me regaló un molino de café para que pueda molerlo tanto tanto, que casi me beba puros cafés turcos.

La esponjita que no puede evitar irse cum Commentantore et sectatores eius.

09 julio 2009

El Geógrafo

Si había una pintura que adorara Daniel en aquellos tiempos en que se desvivía por Cusa, era la de El Geógrafo, del pintor flamenco Vermeer. En aquel entonces, el, entre nosotros, 'cusano' odiaba profundamente a Cassirer y a Kant (y era un odio medio infundado: al igual que yo jamás cursó en forma Historia 6 -cosas huelguiles- y conoció al Chinito de Köningsberg por un breve extraordinario): "¡¡¡Cusa es mucho más que un antecedente del enano jorobado ese!!! (nunca le dijo así: yo sólo estoy dramatizando la situación). En el exámen profesional recuerdo (no niego que con algo de perverso placer) como Laura Benítez le obligó a reconocer, en lo que pareció una llave de lucha libre, que pues sí, que en algo se parecían Kant y Cusa... no todo en la vida era Hegel, concluyó Laura.
Los odios de Daniel (quien lo conoce lo sabe o lo ha padecido) son tan raros y extravagantes como sus genialidades. Y uno de ellos fue Kant. Y la manifestación de ese odio consistía en no comprar, bajo ninguna circunstancia, la Crítica de la Razón Pura, edición de Alfaguara traducida por Pedro Ribas: todo un hito para los estudiantes mexicanos no germanoparlantes.
Y por ese misterioso odio, muchos años tardó en darse cuenta de que la portada de la famosa edición azul tenía El Geógrafo de Vermeer...

(Daniel fue quién ayudó a montar la escenografía y a lograr que Kantcito se matuviera erguido. Kantcito fue vendido como Mozart en la tienda, pero yo siempre le vi la cara de Chino... de Köningsberg. El globo terraqueo lo compré en el mercado de chucherías y antiguedades de la Doctores, que está frente al Centro Cultural Telmex. Y el hermoso ejemplar de atrás todavía es de los de papel blanco, y no papel revolución (o casi) como el que se vende ahora)

La esponjita memorística.

San Posidio

No, no... no es que esté apantallada.
No. Tampoco es que cada que me mire al espejo, piense en lo pequeñita que soy, que es mi alma, que es mi espíritu...
No. No es que vea que el reloj pasa con prisa, con demasiada prisa, y que esté a punto de rendirme.

Perdí mucho tiempo. Sigo perdiendo el tiempo. Cada que pasa una página del calendario llego a la conclusión que gente mucho más grande y maravillosa que yo no ha podido escribir una página en la posteridad... ¿cómo lo haré yo? (esa manía de la posteridad viene de que, cuando uno hace historia, se rodea de grandes... ¿en el banquete de los bien aventurados me dejarán sentarme tan siquiera un poquito de cerca para escucharlos? Podré sentarme junto a Luciano de Samosata mientras se burla de los estoicos... digo: los mandó a su montaña de la virtud... Estará, seguramente, sentado junto a Sócrates contandole cómo Platón se quedó en su Pólis, y todos beberán ambrosía y el vino de las mujeres-viñedo. Y seguro mi Abuelita estará ahí, sentada junto a san Agustín preguntándole qué es la Trinidad. O quizás ambos tendrán boletos para el próximo concerto que dará Dios en el Paraíso, donde la amada Beatriz abrirá el concerto, cantando a dueto con Dante. ¿Haber sido amada será suficiente para llegar a la isla de los bien aventurados? ¿Quién hablará de mí? ¿Quién me hará subir junto a él al podio de la Fortuna para dedicarme una canción?
Cuando nos toque el tiempo de partir, quizás Daniel estará ahí, y me dedique una notita, y mi Abuelita les cuente cómo fui ingrata pero cómo la escuchaba repetir el Eclesiastés.
Y vendrá el tiempo de crecer, y de que la semilla muera. Y yo ¿aún estaré a tiempo? Ese viento que sobeb ve sobeb no me habrá arrastrado a la inmemoria para siempre? ¿Quedaré en la memoria de alguno de los habitantes de la Isla de los bien aventurados?
Yo lo único que quiero es estar junto a Aurora y a mi Abuelita en la Isla de los bien aventurados. Quiero poderme sentar junto a Luciano de Samosata y escuchar el Encomio a la Calvicie de aquél famoso alumno de Hipatia, compañero de Proclo... y que no puedo acordarme de su nombre.
Abrirá el concerto Michael Jackson, luego vendrá Beatriz y cantará a dueto con Dante que tanto la amó. Llegará Virgilio de la mano del delgaducho Augusto, y Cicerón tendrá en su regazo a su hijita, y le hará mimos mientras conversa con Timeo.
Kant estará sentado junto a Averroes discutiéndole lo del doble sujeto de las especies inteligibles que no son tales, y Tomás hará algún berrinche mientras come las esperanzas rotas. Y ya muy atrás, hasta el final del Festín, Peter Brown dirigirá el Club de Admiradores de San Agustín, y ahí estará san Posidio.

Y entonces yo correré con san Posidio y le diré: yo también sé lo que se siente estar junto a uno así de grande. A ese que lo tiene a una toda apantallada. Yo también conocí a uno. Y no, no sólo lo conocí en la Isla de los bien aventurados libros, no sólo obtuve noticia de él por las claras páginas de su librito color ladrillo. Yo también, como tú Posidio, puedo presumir que conocí el candor de su carcajada y el calor de la mano que alguna vez estrechó la mía. Yo también puedo decir que tuve noticia de su humanidad, de sus gestos, de la agudísima palabra que, como navaja, corta y rebana.
Y es que ese uno a veces me veía de reojo, y ponía su brazo en el respaldo de mi silla, y me aceptaba unos chocolates y me hacía enojar tantas veces...)

Una esponjita bien apantallada (aunque le inventen el nombre de la tesis... ¡me cachis!)

¡¡¡Soy un jodido punto para el SNI de alguien!!!

Ya fui número del IMSS y del ISSSTE
Número de cuenta de la UNAM
Número de ticket de espera en la salchichonería
Número de cuenta en el banco...
Número de empleado en una prepa
CURP


y ahora... soy un punto para la plaza y el SNI de alguien...

Bueno... me haré grande, creceré... y pondré mi propia casa de lenocinio numérico


Chales... no es para tanto...
chales

08 julio 2009

Averroes, Kant... y ni lo lean que está muy largo

(1).- este blog tiene últimamente mucha actividad.
(2).- es que su autora está haciendo un examen final sobre Tomás de Aquino
(1).- pues por eso... ¿no debería estar demasiado ocupada para escribir tanto aquí?
(2).- es que su autora... este... pues... tiene Transtorno de Déficit de Atención... y cada dos párrafos que lee de Tomás son una entrada nueva del Blog... en fin... vamos pues a lo que te truje Chencha

Dice Kant en algún lado de la Crítica de la Razón pura de cuyo nombre no quiero acordarme... o no puedo... que hay algo que nos permite decir, a cada uno de nosotros, "este pensamiento, representación, imagen o razonamiento, son mios". Creo haberlo entendido cuando lo leí. Pero ahora que ando con las narices metidas en Tomás y sus conflictos con Averroes, comprendí perfectamente por qué lo dice así.
Y también por qué dice que esos asuntos de la inmortalidad del alma no pueden decidirse con la mera razón. A nosotros esa aclaración nos suena un poco absurda y fuera de lugar. Pero es que la discusión sobre qué permite que un pensamiento sea mío, en el siglo XIII (y aún después) está íntimamente ligada al asunto de la inmortalidad del alma.
Seré breve y esquemática:

Averroes (Ibn Rushd), siguiendo en parte la lectura de Alejandro de Afrodisia y de Avicena, interpreta los oscurísimos capítulos 4 y 5 de De Anima III (del Aris) afirmando que, efectivamente, el ticher del Alex Magno dijo que había 2 (si DOS) intelectos: El activo, el cual produjo el mundo y lo mueve, a la vez el que 'ilumina' al alma, y el 'paciente'. Pero el paciente a su vez se subdivide en un montón de intelectos: el habitual, el material, el adquirido, y algunos otros. El habitual y el adquirido explican cómo de no conocer nada, conocemos algo. Eso significa que unen de algún modo lo temporal que nosotros somos, con lo eterno de las verdades eternas del conocimiento. Pero el 'material', que el Afrodisio suponía también parte del alma humana (corruptible y mortal), dice Averroes que no puede ser corruptible: ¿cómo explicar entonces que una actividad eterna se imprima en una potencia quasi-material, que, para poder recibir las impresiones universales y eternas, deba tener ciertas cualidades que le exigen ser eterno? (sí... no estoy siendo esquemática... ¡mecachis!).
Es decir: la quasi-materia del intelecto material debe ser "sin forma" (para poder recibir todas las formas) y "sin mezcla" (pues si se mezclara con lo material y extenso entonces tendría una forma). Y todo lo que carece de forma material, pues carece de espacio y de tiempo (¡ohhh...! he aquí una buena razón para que Kant distinga entre espacio y tiempo... no tienen que ir ligados necesariamente... pero para Averroes, Aristóteles y demás etcs, pues sí).
Tons, Averroes llega a la conclusión de que el intelecto material (hecho de quasi-materia) no tiene forma... y si no tiene forma, no tiene modo de multiplicarse numéricamente. Y si es así, pues sólo es uno para todos los hombres...
Ahora: recibir en el intelecto material una forma universal, quiere decir inteligir, esto es: pensar. Pero si hay un sólo intelecto material que piensa: ¿cómo es que cada uno de nosotros piensa cosas diferentes en momentos diferentes?
Pues aquí entra la Fantasía. Cada vez que nuestra fantasía obtiene un nuevo 'objeto', por ejemplo, la imagen de una esfera de bronce, esa 'forma' (ese fantasma) es iluminado por el Intelecto Agente. Y así como la luz del foco ilumina el libro rojo, al ser iluminado el color rojo "inunda" el medio transparente (el aire)... (es que esto depende de la teoría de la luz aristotélica...), y así pasa de la potencia al acto el color rojo y se vuelve perceptible. De la misma manera, el I. A., al iluminar al fantasma, vuelve visible en él lo que tiene de universal. Entonces el "medio", es decir, el intelecto material, "recibe" la forma inteligible... y eso es pensar.
Fíjense la pequeña diferencia: cuando el aire (el medio transparente) recibe el color, quien 've' es el ojo que está del otro lado del medio transparente. Pero cuando el "medio intelectual" recibe la forma inteligible-universal, eso es 'ya pensar'.
Bueno, ¿y cómo nos unimos a ese 'pensar' que se ha activado gracias a nuestro fantasma?
Averroes dice que gracias a la fantasía... pero eso no parece muy convincente pues, quien piensa, es el Intelecto Material que todos compartimos, no la fantasía que nos corresponde a cada uno de nosotros... y eso es JUSTO lo que incomoda a santo Tomás.
En unas cuantas líneas del De unitate intellectu contra averroistas Tomás demuestra que, efectivamente, si le creemos a Averroes, pues nosotros no pensamos, sino que quien piensa es el Intelecto. Pero eso va contra la evidencia de que, efectivamente, nosotros somos los que pensamos. Pero gracias a su destrucción del argumento averroísta, Tomás se mete en un gran lío.
Tomás defiende que el alma es la forma del cuerpo. Y eso quiere decir que si el cuerpo desaparece, es decir, la materia de ese compuesto, pues la forma también: si a la esfera de bronce le quitamos su materia (toda), pues nos quedamos también sin su forma. Pero ¿cómo entonces explicamos que el alma, algo del alma, es inmortal?
Pues Tomás entonces se ve obligado a demostrar que hay una parte del alma que no perece junto con el compuesto... pero ¿esa parte del alma es también forma del cuerpo? porque si lo es ¿cómo sobrevive a la desaparición del compuesto?
Grave problema... y Tomás hace una cosa rarísima. Enuncia la siguiente proposición:
"El intelecto es una virtud (potencia) del alma, de la cual es parte, y el alma es forma del cuerpo". Y con ello pretende que, si el intelecto es parte de un todo que a su vez es forma del alma, entonces ya con eso demuestra que el intelecto es forma del cuerpo...
Pero él sabe muy bien que el intelecto no puede ser forma de ninguna parte del cuerpo porque si lo fuera, al desaparecer el cuerpo, desaparecería tal forma.
Pero, por otro lado ¿cómo puede ser parte de una forma material un algo inmaterial?


¡¡¿¿¿???!!

Tomás pone un ejemplo rarísimo: los magnetos o imanes. Los imanes, dice Tomás, poseen una forma: la que les da su forma de imanes. Pero su cualidad magnética no procede de los elementos que las componen (bueno: todavía no aparecía Maxwell) sino del influjo de los astros. Así, un imán tiene en su forma total una parte que no es parte del compuesto...

¡¡¿¿??!!

Y con este claro y evidente ejemplo, se comprende por qué al desaparecer el cuerpo, aunque desaparecen casi todas las partes del alma (la vegetativa, la sensitiva, etc), no desaparece el intelecto. Y si alguno de ustedes quedó convencido con el ejemplo del Imán, pues todavía tiene que responder a una pregunta muy aristotélica: ¿cómo conserva su individualidad ese intelecto que ha perdido su principio de individuación, es decir, su materia?
Pues Tomás responde que el principio de individuación no procede de la materia (más ¡¡¿¿??!!) sino de la entidad (todavía más ¡¡¿¿??!!)... y la entidad del intelecto queda fijada por sus operaciones... pero si es así ¿pues en qué sentido alguna vez fue parte del alma y no siempre una entidad independiente?

Uno está tentadísimo a contestarle a Tomás: ¿pues qué no ves que Averroes tenía TOODAAA la razón? Pero en algo Tomás no se equivoca: si el andalusí está en lo correcto, pues nosotros no pensamos, y NINGÚN PENSAMIENTO PUEDO DECIR QUE SEA MÍO.
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Piensen en Kant. En su Ego Trascendental... según Carlos Bazán, gran estudioso de los llamados Averroístas latinos (Siger de Bravante), Kant sigue de cerca el modelo averroista: la fantasía ofrece el contenido formal para el andalusí, y para el chino de Köninsberg el contenido material (las intuiciones), mientras que el intelecto agente para el cordobés da el contenido material mientras que para Immanuel da el formal (los conceptos): y ya saben, uno es ciego y el otro está vacío mientras no se pongan en contacto. Pero ello implica que cada uno de nosotros tenga su propio Intelecto Agente... o sea, su Ego Trascendental. Pero si es así, pues queda como un tremendo misterio cómo es que hay tantísimos intelectos agentes... y es ahí donde la razón ya no puede dar muchas más razones...

Más o menos este es el meollo del asunto. Si alguien llegó hasta aquí, le debo un chocolate, una cocacola y mucho reconocimiento. Y yo me voy que tengo que seguirle antes de perderme totalmente...

la esponjis con mucha tarea.

06 julio 2009

El voto nulo y Dr. Mono

Definitivamente, si yo creyera que eso de anular el voto sirve para algo, habría votado por el Dr. Mono.
Pero creo que el voto nulo es tan útil como el voto inútil de hace nueve años. Y ambos votos, uno por lo que significa, el otro por lo que implica, demuestra que a los mexicanos, sobre todo a los chilangos de izquierda... mejor dicho, de wiskyizquierda, chairoizquierda, intelectuoizquierda, y demás etcéteras, les repugna un poco la democracia por el esfuerzo que implica.
Hablemos pues, de las inutilidades del voto útil.
El voto útil serviría, pensaron todos, para sacar al PRI de los pinos, después de 70 años en el poder. Serviría para terminar con el autoritarismo, la represión, la falta de libertad de expresión, las cuentas oscuras y los robos de los que habíamos sido víctimas durante 70 años. Y además, para subsanar la destrucción del sistema de bienestar social que, si bien impuso el PRI, él mismo lo comenzó a minar una vez que abrazó el neoliberalismo.
Y la gente votó por todo eso. Por los 300 perredistas muertos por el gobierno, por Chiapas, por la decadencia del sistema educativo mexicano, por el asesinato de Buendía, por el 68, por los fraudes que van desde el de Cárdenas en el 88 hasta las múltiples veces que el triunfo le fue arrebatado al Dr. Nava en SLP. Y ocurrió el milagro.
No, el milagro no es que ganara Fox, sino que, efectivamente, se abrieron las instituciones democráticas. Y apareció esa cosa maravillosa que fue el Canal 40 y el noticiero de Brozo, y terminaron parcialmente las persecuciones, y la libertad de expresión en México conoció una potencia que jamás. Y se instauraron las fiscalías para enjuiciar a Echeverría... y esos primeros años fueron de una libertad impresionante.
El problema es que la gente acostumbrada a luchar ya era muy poca y ya estaba muy vieja. Los jóvenes esperaban que la institución democrática funcionara por sí misma. Que ella solita garantizara el mejoramiento de las cosas. Y creyeron que bastaba con ver el Canal 40 para que nadie lo sacara del aire. Y cuando se rompió la legalidad y TV apesta invadió el predio, no fueron esos jóvenes a inundar las calles exigiendo que se restableciera el estado de derecho. Simplemente se firmaban desplegados y se compraba el periódico donde el desplegado se había firmado. Y se ponían a comentar en internet lo feo de la situación... pero nadie inundó las calles, nadie exigió respeto.
Nadie exigió respeto.
Y cuando el proyecto de la Fiscalía para esclarecer lo del 68 perdió fondos y nadie del gobierno la apoyaba, esos mismos jóvenes tampoco protestaron. Se enojaron. ¡Y cómo no!
Estaban enfurecidos porque el presidente de los malos chistes dijo José Luis Borgues. Y todos los lectores y no lectores de El Aleph lo insultaron y se ofendieron. Y se indignaron mucho, y escribieron mucho sobre eso en sus páginas de internet.
Y cuando Fox corrió a Fidel Castro, nadie salió a las calles para exigir que se normalizaran las relaciones con Cuba. Y la gente contemplaba desde su casa las imágenes en el Canal 40... hasta que dejó de haberlo.
Y cuando lo de Atenco, nadie apoyó, en el DF a los atenquenses. Nadie vociferó... más allá de las páginas de Internet y los desplegados.
Y esas "izquierda" joven no se preocupó de las porquerías que estaban ocurriendo al interior del PRD. Y cuando Andrés Manuel guardó silencio frente a los sucesos de Oaxaca, los mismos perredistas guardaron silencio ante su silencio. Y el pais no se movilizó para que sacaran a Ulises Ruiz. Y fue el entonces secretario de gobernación, Abascal, que le pidió al presidente que lo hiciera. Pero ¿cómo confiar en un tipo que le había prohibido a su hija leer Aura?

Decía Zagal que el problema de la derecha era confundir el buen gusto con la moral. Y si la izquierda erudita fuera un poco autocrítica, se habría dado cuenta de que confundió las preferencias literarias con la moral política. Nadie apoyó al secretario de gobernación. Nadie, tampoco, salió a las calles a resolver el problema minero. Sólo en analfabeta de Abascal trató de resolver el problema. Y los mineros están sin soluciones, algunos encarcelados, otros muertos, su sindicato debilitado, otra vez sumidos en la miseria... y la izquierda sigue muy ofendida por José Luis Borgues y la prohibición de leer Aura.

Y pasó lo que tenía que pasar. Los viejos luchadores sociales se quedaron solos. Nadie entre los jóvenes progresistas se organizó más allá de pagar desplegados. Y el vacío de poder creció. Y el pueblo, el demos que debió tomar el kratos, es decir, el poder, no lo hizo. Y cuando salió Fox y llegó la famosa elección del Peje contra FeCal, la gente reaccionó como frente a una campaña publicitaria: no importaba si el Peje había ganado o no. Muchos se sintieron ofendidos porque creían que ahora sí les tocaba y fueron a cerrar Reforma bajo los cómodos toldos que el gobierno del DF colocó con ese fin.
Y ante los terroríficos sucesos del News Divine nadie salió a las calles para exigir justicia. Y ante los actos evidentemente fascistas e ilegales del Jefe de Gobierno al "expropiar" la "Ford", fuera de toda ley, tampoco esos jóvenes de la izquierda salieron para exigir el restablecimiento de las garantías individuales. Estaban todos muy ocupados hablando del fraude contra el Pejecito en sus blogues.
Y por eso, cuando el PRD se desbarató totalmente, cuando salió toda la mierda a la luz, esa pura y culta izquierda joven se horrorizó.
Mientras tanto, Calderón comenzó de nuevo a disminuir los logros en libertades que tuvimos en el sexenio de Fox. Y nadie protestó, porque el vacío de poder terminó en esa espantosa guerra del narco.
Fuera del DF, todo mundo votó por el PRI.
Dentro del DF, y dentro del mundo cibernético, los jóvenes puros, guiados por la intelectualidad que opina y opina por internet, decidieron anular su voto. Se sentían decepcionados por la mala actuación de sus políticos mediáticos.
Y no se fijaron cómo se quebana urnas en el Edo de México, ni como hubo muertos, otra vez, en Oaxaca, ni cómo murió más gente en Veracruz, y cómo eran amenazados por el narco candidatos de SLP y de otros lugares... es decir: allá donde la gente todavía defiende su derecho a elegir... tanto, que le cuesta la vida.
No. Acá, entre la frivolidad y el internet, lograron que los votos nulos, si hubiesen sido para un partido, ganaran 13 diputaciones.
13 diputados muy útiles para hacer escándalo en el Congreso.
13 diputados que podrían hacer crecer algún movimiento político y social.
13 diputados que no existieron porque esos jóvenes que votaron tienen muchos libros que leer para que nadie los oiga decir José Luis Borgues. Tenían muchas cosas que hacer, antes de ejercer sus OBLIGACIONES democráticas.

Y así las cosas...

05 julio 2009

Arranque (otra de Valerio)

Y ocurrió que se enamoró.

Al principio creyó que simplemente había sido un apasionamiento como tantos le habían dado. Y no había dudado antes en dejarse seducir. Y no era la primera vez que se dejaba arrastrar hasta sus apartamentos.

Pero desde el principio todo era claro: él era un hombre casado, y ellas por lo regular no tenían modo de comprometerse con él. O también estaban casadas, o estaban solamente de paso.

Y era muy prudente: jamás se permitió dejarse arrastrar por alguna joven casadera. Y si de pronto parecía dejarse seducir por la expectativa, prefería ser grosero. Eran preferibles las lágrimas por una grosería que por el Apocalipsis.

Aunque tenía hijos, ella estaba soltera. Y eso quería decir que no podía permitirse dejarse arrastrar. Pero cuando se dio cuenta de que algo andaba mal fue un rato después de haberse salido de las blancas sábanas, de haberse vestido, de haber llegado a la puerta de su casa y darse cuenta de que había perdido la cartera y el teléfono celular (jamás volvió a usar uno después de eso).

No quiso entrar a la casa. No por las explicaciones que finalmente sabía que no tendría que dar. No por la certeza de que una habría marcado y que la otra se habría negado a contestar. O quizás sí habría contestado. Quizás para avisar que había dejado el teléfono y la cartera en la oficina. Quizás porque ella no sabía que cuando entró él al baño le habló a su mujer inventándole un café con un amigo y entonces…

Respiraba agitado, con las manos en el volante. Casi quieto, la mirada fija en el infinito, la espalda suavemente subía y bajaba.

Las imágenes del rostro congestionado por el llanto de una junto a la congestión de orgasmo de la otra.

No, seguramente no había contestado… el teléfono sonaría hasta quedarse sin pila… no, tampoco, porque despertaría a sus hijos (le rogó que fueran mudos: los niños dormían en la otra habitación, si no se despertaban, quizás tendrían pesadillas)…

¡Los niños! ¿y si ella no había encontrado la cartera sino los niños?

Apretó el volante. Metió la llave y estaba a punto de arrancar cuando sonó el teléfono: era su mujer preocupada. La cartera también estaba bajo el asiento…

Le dijo que llegaría al rato, que había tomado un poco, que tuvo que esperarse un rato en el restorán… que… que la quería… y, como solía ocurrir, ella colgó.

Arrancó el carro otra vez. Definitivamente algo andaba totalmente mal. Quiso volver a la casa donde no había dejado ni la cartera ni el teléfono. Quería tocar a su puerta y pedirle que lo recibiera para siempre, que había dejado olvidado ahí el corazón. Quería pedirle que se dejara llevar al cine, que… pero solamente dio vuelta a la manzana de su propia casa: si hacía mucho ruido, sus niñas también tendrían pesadillas.

By Sponge


PD: Voy a publicar un libro con los cuentos de Valerio... digo, algún día muy lejano... Mientras, esperemos que el Valerio de a deveras esté teniendo bonitas vacaciones.

01 julio 2009

Julio

En Julio pasan cosas con trascendencia metafísica.
Comienza Julio Regalado.
Comienza la caída hacia el invierno.
Comienza la segunda mitad del año.
Acontece mi cumpleaños.

Y este Julio es particularmente metafísico porque este mes llegaré al mezzo della mia vita.

30

30

30

30

30 años cumpliré

digo... no es que planee vivir 60 años... mis vicios no me auguran tanto tiempo. Pero tomemos la tradición y asumamos que menos será menos vida, y más un exceso.
E igual que con Julio, comienza la segunda parte del resto de mi vida... ah no! a ver, algo dije mal: la segunda parte de mi vida la cual es el resto (eso de decir que es la mitad del resto de mi vida me sonó a las ofertas sobre ofertas de Suburbia: decían que sobre el 50% se agregaba un 20%. Y la gente se enojaba cuando descubría que eso no era igual al 70%. Alguna vez le explique a un cliente muy molesto que esa era la treta mercadotécnica, saber que ellos no harían la suma correcta hasta el momento de pagar. Ese tipo de aclaraciones y el recordarles a mis compañeras que les pagaban por lo que decía el contrato y no por ir a acomodar ropa -puesto que éramos cajeras- hizo que la jefa de cajas me mirara feo y me pidiera que por favor no organizara sindicatos. De todos modos me corrieron por un mal entendido: no por mi activismo... y eso sí: jamás volvieron a contratar estudiantes)

Julio es cuando el Sol nos pega de frente. Julio es el nombre de un emperador romano. Julio ya no es parte más del calendario Juliano.

Y yo vuelvo a Tomás que me quedan 17 días para entregar el trabajo.

Salve:
La esponja rebanada en julianas

30 junio 2009

Betty la Fea.


El "trailer" de Betty la Fea comenzaba con un diálogo telefónico:
-Sí, habla Betty... ¿cuál Betty? Betty de Tal... sí, Betty... ¡la Fea!
lo cual era lógico porque ella estaba rodeada de supermodelos porque trabajaba en una empresa de modas. Entonces me acordé cómo en Suburbia, donde tenía una delgadísima y bellísima tocaya, yo tenía que identificarme en el teléfono: Sí, Paloma, la gordita.

Hoy, mientras comía una horrible comida china en un restorán con televisión, vi que en el canal 2 estaban pasando novelas viejas. Y de repente comenzó Betty la Fea. Y sentí una profunda hola de vergüenza y empatía cuando vi a la pequeña heroína: todas somos Betty, pensé.

Esponjita, la Fea.

PD: otro coloquio:
-me tiró al piso
-¿literal o metafóricamente?
-primero es muy simpático y luego me voltea la cara
-¡¡tienes que oír esa canción!!: ¡ay tus ojos que la miran, ay los suyos que se alegran, cuando al cruzar el camino tú le vuelves la cabeza... ¡ven mozuelo a consolarla!... sí... tienes que oírla... porque, para colmo, el protagonista de la canción es de estilizada silueta, color de fruta morena...


-Si sí la quiere... la lleva a las cenas importantes...
-Ella es como su chamarra de piel: se siente protegido con ella, le va bien, la sabe lucir
(me miro al espejo. suspiro...)
pero yo soy lista...!
-pues que eso te sirva a tí, no a él.

27 junio 2009

Maestría

(Hoy me hicieron recordar la Alhambra. Me di cuenta de que se escribe Al-Hambra y no Alahambra (y que mis ignorancias son demasiadas). Y dice el dicho Dale limosna mujer que no hay peor cosa que ser ciego en Granada a propósito de la belleza de la Alhambra... gracias anónimo por recordarme tal... eeee... y ya corregí lo del latín. Caray! yo y mis erratas)

Hoy se publicaron los resultado de ingreso a maestría y doctorado de Filosofía en la UNAM; y estaba pensando que hace un año justamente me estaba titulando. Ya había ingresado los papeles, ya había perseguido insistentemente al autor de un librito que me sirvió para la tesis. Ya había recibido la buena nueva. 
Pienso en lo increíble que ha sido este año. Y me da risa encontrar éste post (la maestría) que es de agosto del año pasado, donde soñaba con Averroes por las horas que me pasaba pegada a la hermosa traducción de Miguel Escoto; ese post donde me quejaba de que R.S. decidió de repente que ese proyecto que me había aceptado dirigir pues como que era demasiado grande (cierto, cierto) y que él sólo me dirigiría cosas de filosofía antigua. Y es bueno dejar constancia de los sobresaltos del alma, porque a veces le ayudan a uno a comprender qué carajos le está pasando ahora. 
A modo de recuento, se me ocurren algunas cosas:
Este año aprendí a leer griego. Sí, ciertamente el de Aristóteles, pero puedo leer fluidamente grandes porciones. Y eso lo aprendí junto con la disciplina de enfrentar textos una vez a la semana y la de presentar dos veces al semestre bonitos trabajos sobre el avance de tesis.
También aprendí a leer latín, a cachar errores de traducción al vuelo, a poner meticulosa atención en los términos y su importancia. Eso junto con la capacidad de tener en la cabeza lo leído antes y poder reconocer unos textos dentro de otros.
También me quedé sin lectores del blog, y descubrí lo terrible del Feisbuk.
Pero la cosa más impresionante de todas fue conocer filósofos de a deveras. No sólo mis maestros, sino los compañeros del instituto, la gente de los talleres y coloquios, y al Danilo que, más bien, reconocí como tal. 
Y aprendí a servirme de la Biblioteca como Dios manda. Además agarré una disciplina que jamás creí tener, pero que surge del intenso amor por lo que se hace (claro: la beca siempre es muy buena para mantener cualquier disciplina)
Y cada vez me cuesta menos trabajo argumentar y expresarme. Quizás todavía al hablar pongo cara de sope y la gente como que no me entiende. Pero luego ocurre que comienza la discusión y me pongo de lo más hilada. Y el estilo de escribir cada vez se acerca más a mi ideal de exposición filosófica: claro y llano, frases cortas que no digan más que lo que tienen que decir (por eso Daniel dice que si él es un filólogo de clóset, yo soy una analítica de clóset. Pero luego pienso en que el ideal de la poesía árabe era esa misma: usar el menor número de palabras para decir la mayor cantidad de cosas. Lo que me hace pensar -perdón la digresión- que el encuentro entre los Franceses y los Árabes me sigue pareciendo extrañísimo: los árabes, que sólo tienen tres vocales, aprendieron una lengua con doce, y los franceses que no pueden sino escribir todo rococó, aman el clarísimo estilo de Avicena).

Y ¡cómo he aprendido sobre Aristóteles! Es impresionante ir reconociendo a toda la tradición filosófica en sus palabras. Cómo a partir de sus silencios surge el impresionante monstruo de la tradición occidental. Son los silencios de Aristóteles los que nos han hecho revolvernos 2500 años pensando y angustiándonos. Y a veces llego a pensar que aquél árabe exagerado que dijera que, entre las inteligencias, la única que estaba abajo del profeta y arriba de todas las demás, quasi divina, era la del Estagirita. Si calló, fue porque aquello era un misterio que nos sobrepasaba. 

Y cómo he ido descubriendo que mi afán simplificador debe mesurarse. Cada vez las cosas resultan más complicadas, menos inocentes de como yo las vi la primera vez. Con justa razón R.S. me dijo el otro día que los Neoplatónicos eran una especie de secta de los Estoicos (bueno, palabras más, palabras menos). Y aunque me hubiera gustado contestarle que a los estoicos les faltaba un grado para ser perfectos (o sea, neoplatónicos) ciertamente la cosa no es ni de lejos tan sencilla. ¿Cómo esos materialistas pudieron ser origen del idealismo más puro?. 
Y descubrí también, muy para mi pesar, que cuando yo apenas voy él ya fue y vino dos veces. Lo que también significa que eso de subir las espaldas del gigante sobre las cuales seremos capaces de divisar un poco más, es por sí misma una tarea grotesca y tremenda. Y también le debo ese descubrimiento a la biblioteca que, durante años, amorosamente ha alimentado de esos libros que, la mayoría de las veces, yo soy la primera o segunda persona en sacar de los estantes. 

He aprendido a servirme de los pies de página para realizar búsquedas bibliográficas casi iguales a las del detective que sólo descubre lo elementalmiqueridoWatson, he aprendido que, antes de hacer cualquier tipo de historia de la filosofía necesitamos poseer una excelente formación en la filosofía-normal de nuestro hic et nunc. He aprendido que esa formación, para los latinoamericanos es la de un buen manejo de Kant, y que aquella frase de Silvia Magnavacca de cuversatio cum Kantio pernecesaria est ad intelligendam hodiernam philosophiam es más verdadera que ninguna. Y que ello nos permite, así de jodidos como nos concebimos a nosotros mismos, tener un excelente y privilegiado punto de partida para hacer historia pa'trás y pa'delante. Y que, así como los físicos aprenden a Newton a pesar de ser post-einstenianos, nosotros debemos aprender a Kant a pesar de ser post-modernos.

Y he aprendido muchas cosas más: que la academia es, como cualquier otra creatura humana, y peor, como cualquier creatura política, una de esas cosas sin las cuales no se puede vivir y a pesar de las cuales debemos poder vivir. También que la escasés de recursos no es pretexto para nada: si el libro no está aquí, habrá un buen maestro que lo tenga, o amazon lo tendrá, o puede pedírsele al tío de Acatlán que lo fotocopie por uno, o a la amiga de la UP que lo saque en préstamo. Que hasta los más difíciles textos están al alcance de la mano. Que aquí tenemos muchos, muchísimos recursos: humanos, materiales, y hasta eficientes. Y que lo único que se necesita tener bien claro es el recurso final: el para qué todo esto. 

Y que, aunque el mundo se esté viniendo abajo, tener una mirada de lo mil años de historia que aquejaban a León Felipe, le permiten a uno volver a hundir las narices en los libros, en los griegos y los latines (y hasta el árabe y el hebreo) en que aquellos hombres se introducían cuando eran mandados al exilio o cuando su ciudad era asediada por hordas de bárbaros. 

La paciencia, pues, ha sido uno de los dones más importantes que adquirí de la maestría. La paciencia con los libros, con los otros y conmigo misma (aunque cada vez desespero más y más por ver cómo lo que no sé es todavía más grande que el océano que, alguna vez, creí simpático estanque con patos).

Ha sido un gran año. Excelente, inmejorable. 
Buenos deseos pues, para quienes entraron hoy.
Y yo ya me voy, que las horas vertidas en Averroes el año pasado hoy tendrán que rendir fruto a la hora de volver a leer a Santo Tomás.

La esponjita que hizo su tesis de licenciatura de San Agustín (y sobre lo mismo, caray: ese yo rudimentario)