28 julio 2008

Hay un vacío. No sé de qué es.
La naturaleza llama. Es necesario hacer el nido.
Comenzar, quizás, con hojitas de hierba, alguna plumita perdida, una florecita para que no resulte tan árido el primer intento.
-¿para qué hacerlo, digo, si ya hace mucho superamos la creencia de que la realización femenina descansa en la maternidad?
Pero el instinto sigue ahí. Si ya no hay Dios, ni Patria, y le he perdido ya el amor idílico al pueblo que abarrota san Hipólito cada 28 de mes, ¿qué me queda? ¿he acaso de renegar de aquello, sólo porque no hay discurso capaz de argumentarlo? ¿mi escepticismo extremo es razón suficiente para dejarme llevar por el instinto?
¿Por qué nos seguimos reproduciendo aún llenos de guerra, de peste, de miseria, de miedo?
Hay "ricos" que se burlan de los "pobres" que se reproducen en la miseria, en la guerra, en la hambruna. Son continentes ricos que hace tiempo tienen tazas decrecientes de población, que no se reproducen, que no tienen que luchar para comer, ni llegan cansados a dormir. Son los que comen sin hambre, duermen sin sueño. Europa está cometiendo suicidio colectivo, creo yo.
Sigo construyendo el nido. Ayer eché un anzuelo para conseguir varón. Si no pica habrá que quemar las naves, ahora sí, sin hesitación alguna.
Somos una máquina que sólo se dedica a reproducir al sistema, sin ningún fin, sólo como un gran accidente del cual nos complacemos tanto... nosotros, claro, nosotros los felices. Los que no abarrotamos san Hipólito mes con mes rogando una pizca más de suerte, un pequeño aligeramiento de la carga.
Hay que tener hambre para comer gustoso, hay que estar cansado para dormir bien. Uno se cansa para los hijos. Los que fuimos hijos felices fuimos aquellos que cansamos otros hombros, que agotamos otros ojos.
¿por qué buscar una justificación?
Porque la necesito.
¡Miserable planeta! ¡Mírame! necesito pedir permiso para tener hijos...
¡Óyelo pues! Ya no te necesito. Ni tu permiso ni tu aceptación. Quédate contigo, en tu camino. Ya no pienso ser decoración de tu hábitat ni mobiliario de tu confort.
Ya estoy construyendo mi nido: una plumita aquí, algunas espinas por allá por si hace falta. Si no es contigo, será con el espíritu santo, pero, ¡oye!, será.
Llena el vacío existencial con todas las estrellitas en la frente que te quepan entre los ojos. Que tu simiente se siga yendo a la tierra, Onán, sólo para que puedas regocijarte en la palmadita en la espalda que te da mamá, con las murmuraciones llenas de envidia que abarrotan la inmensa cúpula del "para qué estamos aquí". Satisfácete en un Dios en el que hace tiempo no crees ya.
Que yo ya no seré mobiliario de tu confort...

8 comentarios:

Daniel G.G. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Daniel G.G. dijo...

Dicta beatorum ex libris collecta virorum.
Ad quodcunque velis propositum recitas.
Dic Plato quid prodest?. Argenti splendor an usus?
Effice quod loqueris. Nam didicisse parum est.

Miriam Jerade dijo...

Ay, creo que es un buen inicio, hacer nido, abrir el corazón, en una espera esperanzada, paciente, alegre. Creo que las mujeres tenemos que aprender eso, a controlar la aprensión de los putos instintos. Yo creo que hay que separar el deseo del amor y el deseo del hijo, para no cargar a los manes con tanta cosa - además de mujer que sabe latín. Ánimo. El amor llegará, aunque no sea con zapatos rosas. Yo lo esperé muchos años, llegó cuando estuve lista para recibir.

Itzel dijo...

¿Por qué buscamos justifiaciones para lo que tal vez no las debe ni puede tener? Y sin embargo, las encontramos. Tal vez la que necesistas está en las hojas y ramas que no podrán ajustar sino en tu nido. Mucha suerte, Esponjita constructora.

Alviseni dijo...

pues mucha suerte con el nido, esponjita.

jaja, yo todavía soy un pájaro en el nido de mis padres, así que me faltan aun unos añitos para esas cosas.

nos leemos, bye

Alviseni dijo...

por cierto, cómo me gustan bree y morticia.

Sybila dijo...

Dios!

tu entrada me conmovió, hondamente.

Y es que desde tiempo, he dicho que si, desearía tener hijos pero no quiero que sufran por agua. El mundo está cada vez peor y me dije que no, no los tendré.

Ah, pero tienes razón. La comida sabe porque se gana, el sueño sabe porque uno se cansa y nosotros también hemos cansado a otros hombros.

Me hiciste acordarme de mi madre.

Saludos, y suerte con el nido.

Esponjita dijo...

Qué los voy leyendo (y traduciendo a los que escriben en lengua de extranjia)... nomás que vivo de computadoras prestadas... pero gracaias, gracias. Ya vendré a comentar por acá...